Mientras la horda zombie avanzaba desesperadamente contra los muros de Karheight, el pórtico de Shyish palpitó nuevamente detrás de ellos. Una procesión infinita de la Nighthaunt salió del portal y a su paso la escarcha lo cubría todo. Estas criaturas no le temían a las barricadas de afiladas estacas ni a los fosos de metal fundido y simplemente planeaban sobre esas míseras defensas físicas, apresurándose hacia sus presas vivientes, a las cuales despreciaban con un odio inmortal.






