
Saludos, Señores de la Guerra.
Entrada invitada de José Carlos Ibarra, acerca de esta novela ambientada en los Reinos Mortales (Age of Sigmar).
Seguir leyendo [Trasfondo] Gloomspite de Andy Clark, una reseña
Saludos, Señores de la Guerra.
Entrada invitada de José Carlos Ibarra, acerca de esta novela ambientada en los Reinos Mortales (Age of Sigmar).
Seguir leyendo [Trasfondo] Gloomspite de Andy Clark, una reseñaLa ambición de Nagash no conoce límites. Lejos de querer dominar solo Shyish, planeaba extender su necrotopía por todos los Reinos Mortales, una existencia en la que ningún ser movería un solo dedo sin el consentimiento de su amo. Para llevar a cabo el golpe maestro que estaba preparando, al Gran Nigromante no le bastaba con las huestes esqueléticas de Arkhan ni con los seguidores vampíricos de Manfred y Neferata, pues estos no constituían un ejército en sí mismos. Además, aunque las fuerzas espectrales de Lady Olynder habían llevado el terror a los Ocho Reinos, carecían de la disciplina marcial necesaria para lo que Nagash se proponía. Sin embargo, el Gran Nigromante era un ser cauteloso y paciente, y ya en la Era de los Mitos había empezado a planificar su ascenso a la gloria.

Tras ser liberado en Lethis, el espíritu encolerizado de Katakros viajó hasta Nagashizzar dejando un rastro de destrucción por una docena de inframundos. Allí, fue reformado en un coloso de altiva mirada, un general como no se había visto jamás. Mas no siempre fue así.

El cataclismo de Shyish alteró el orden de todos los Reinos Mortales, afectando en mayor o menor medida a todas las razas que los habitaban. Sin embargo, hubo dos grandes consecuencias que dictaron el devenir de las Guerras del Alma que acababan de comenzar: el Arcanum Optimar y la revelación de las Criptormentas.

Estaba hecho. Nagash había cumplido su objetivo, un paso más hacia un mundo muerto en el que él reinara sin oposición. El Gran Nigromante había llevado la muerte a todos los Reinos Mortales. La hegemonía del Caos había quedado muy atrás y Sigmar ya no decidiría dónde se librarían los conflictos venideros. Habían comenzado las Guerras del Alma.

El ser inmortal conocido como Nagash es un horror devorador de dioses que ha muerto innumerables veces para luego volver a resucitar tras cada derrota, reencarnándose en alguna forma cadavérica aunque tardase siglos en hacerlo. Para Nagash, el paso de los milenios es como el paso de los años para un mortal. Si bien el Gran Nigromante tiene cientos de hechizos letales a su disposición y su terrible espada ha matado a docenas de reyes y señores de la guerra, hay quienes dicen que su mayor virtud es su paciencia para esperar siglos antes de atacar en el momento preciso. Pese a todo, esta no es infinita.

Los Reinos Mortales son conocidos con ese nombre por una buena razón. Aquellos que viven allí pueden hacer lo que quieran con su vida y ese es un buen motivo para luchar. Sin embargo, todo lo que vive, desde el más pequeño insecto al mayor behemoth, encontrará antes o después el final de sus días. Cuando lo haga, se convertirá en uno con la muerte. En ese momento pasará a ser propiedad de un ser, y solo de uno, para que haga con su alma lo que considere apropiado. Ese ser es Nagash.
