Buenos días a todos (excepto para los mutantes, herejes y brujas).
Soy El_Anteko, y hoy me paso por aquí para presentaros un pequeño proyecto que he realizado para nuestro querido lord Namarie.

A raíz de la espectacular miniatura que le dedicaron los chicos de Last Sword, se ha presentado la ocasión de preparar una conversión de esta para 40K. La mini original es la de un ingeniero de campaña del Alto Reino: mosquete rotatorio en una mano, palomas bomba en la otra (no puede encantarme más este concepto). Quevedos, lechuguilla, faldón de campaña, bandolera con cartucheras y apóstoles… El nivel de detalle de la miniatura es una maravilla.
Hablé con Namarie sobre qué rumbo debería tomar esta conversión a 40K y, por su parte, lo tenía claro: debía ser un Inquisidor, concretamente del Ordo Hereticus, y empuñar una ballesta. Lo demás lo dejaba a mi imaginación. Debo decir que la mini de por sí ya es casi perfecta para el Ordo Hereticus, así que decidí respetar el modelo original y centrarme simplemente en “futurizarlo” un poco.
Concepto
De los tres Ordos Majoris, el Ordo Hereticus ha sido mi favorito desde que era un niño. Ya realicé anteriormente un inquisidor de este ordo junto a todo su séquito en el pasado (dejo estos cazadores de brujas y esta corte inquisitorial por aquí por si tienes curiosidad), por lo que ya me manejo relativamente bien.

En mi cabeza, muy a grandes rasgos, categorizo a los inquisidores usando dos ejes:
- Entorno operativo: de campo / de salón. Es decir, el método de investigación y el grado de implicación física directa en el teatro de operaciones. Estando en el extremo de campo un detective o guerrero de primera línea, y en el otro, un estudioso, un titiritero político o un maestro de espías.
- Ortodoxia doctrinal: puritano / radical. Básicamente las doctrinas, métodos y la filosofía moral del Inquisidor respecto al uso de herramientas prohibidas. Aquí los puritanos son inflexibles, fieles a la estricta doctrina de la Iglesia Imperial, mientras que a los radicales no les tiembla la mano al usar grimorios demoníacos o armamento herético o alienígena para cumplir sus objetivos.
Para mí, viendo la miniatura base, es obvio que el Inquisidor Namarie será un Inquisidor puritano. El semblante serio y las vestimentas me inspiran una rectitud muy acorde a los estándares del Hereticus, por lo que no habrá armas ni artefactos heréticos en la conversión. Una antorcha con fuego purificador y un sello de pureza es lo propio para un puritano.
Sobre el entorno operativo, lo veo mixto. Tal y como lo visualizo, el Inquisidor Namarie no es de salón porque baja personalmente a los pestilentes suburbios a investigar crímenes y cazar con su ballesta; pero, por ejemplo, con sus quevedos y su lechuguilla tampoco es puramente de campo o militarizado, ya que su entorno de trabajo es urbano, detectivesco y con toques burocráticos dentro de ciudades colmena. Lo veo en un punto intermedio: un detective al estilo de las películas noir, pero que caza psíquicos, herejes y mutantes en vez de cónyuges infieles, valiéndose tanto de la ballesta y un reducido número de séquitos, como de la intriga política y el estudio de despacho.
Resultado
La conversión es sencilla, pero efectiva.

Lo primero que destaca es el servocráneo. ¿Qué puede haber más puritano y propio del Ordo Hereticus que un servocráneo que porta una pira de fuego purificador? Era una obligación moral añadirle algo tan obvio. Un cráneo cualquiera, un bit de pira incendiaria de los Cawdor de Necromunda y unos alambres. ¡Así de sencillo!
Con el servocráneo ya desmarcamos la mini de Fantasy, Age of Sigmar y otros mundos de fantasía medieval. Sin embargo, aún se puede ir un poco más allá con su “futurización”, así que lo siguiente era añadirle un poco de maquinaria en su cuerpo. Para ello le hemos tenido que hacer unas leves amputaciones a la mini: ahora tiene tanto un brazo como una pierna mecánicas, ambas en el mismo lado. Así parece que ha sobrevivido a una explosión que le costó las extremidades en ese costado. Para reforzar un poquito más la idea de la pierna cibernética, le añadimos un cable de masilla verde (por dentro del faldón).

Otro elemento es la ballesta, que es simplemente un bit de los ballesteros del Imperio. Para modernizarla un poco le he añadido una correa al hombro con masilla y un sello de pureza, para que no quepa duda de su puritanismo. Además, es sujetada por su brazo mecánico; me gusta el contraste de lo futurista y lo medieval juntos.
En la otra mano lleva una calavera, pero por la forma de sujetarla no parece una calavera cualquiera: la sostiene en alto, enseñándola como un trofeo o una advertencia. Incluso le da un toque shakesperiano, como si fuera a dialogar con ella a lo Hamlet. El cráneo, además, está fracturado, y no por casualidad. La saeta del Inquisidor Namarie fue certera. Una vez purificada la cabeza con su servocráneo-pira, el trofeo queda limpio y el trabajo completado.
Otros pequeños detalles son el cable que sale de su nuca, el doblez de la manga del abrigo y la solapa de la bota. Elementos para darle un poco de carácter propio y diferenciarlo de la maravillosa miniatura original.
Y con esto, hemos repasado el proceso de “inquisidorización” de Namarie. ¡Espero que os haya gustado!
Quizás para futuros artículos os hable de mi regimiento de Kerberos Panzer Scions (que acompañan en la primera foto al Inquisidor Namarie) o de los dos nuevos inquisidores que he creado, del Ordo Xenos y del Ordo Malleus. O retome los posts sobre Estalia…
¡Nos vemos!

Que maravilla!