Saludos, Señores de la Guerra.
He roto con mi silencio vacacional en la Isla del Fuego (dejé programado algún post como el de Enanos del Caos hace tiempo) para hablaros de una de mis películas favoritas: Hook. Y supongo que ya sabréis por qué precisamente hablo de esta película, y es que Robin Williams, ese genialérrimo actor, falleció esta semana (parece que se suicidó). Williams (Robin, no confundir con el cantante Robbie como hacen algunos famosos), además de friki reconocido y fan de nuestro hobbie (tenía un ejército Eldar considerable) ha sido uno de los grandes actores de las dos últimas décadas del pasado siglo. No sólo dio su voz al genio de Aladdin, no sólo nos descubrió lo peligrosos que podían ser los juegos de mesa en Jumanji, no sólo se travestía en Señora Doubtfire, no sólo nos emocionaba como nadie en El Increíble Will Hunting o El Club de los Poetas Muertos. Para mí, Robin Williams va asociado a su increíble papel en Hook.







