
Saludos, Señores de la Guerra.
Antes de seguir con el análisis de la Ravage creo necesario hacer un post hablando de juegos principales y juegos secundarios.
Lo de secundarios no está dicho con ninguna mala intención; es un símil cinematográfico. En una película hay un y/o una protagonista, y luego están los actores secundarios (y los extras 😛 ). En nuestro mundillo Games Workshop ha sido y es la empresa líder, y los juegos más jugados son Warhammer y Warhammer 40.000. Muchos otros juegos son «secundarios», no llegan al nivel de esos dos en cuanto a público (aunque tienen sus fans), fama, repercusión… Sí, tenemos Infninity, Flames of War o X-Wing como alternativas (hoy en día) reales y con mucha base de jugadores (y hay que añadir Warmachine en USA sobre todo), pero siguen siendo secundarios. Luego también están los juegos «extras» que poquísima gente juega pero, hey, están ahí (Warlord, Arena Deathmatch).
Este debate lo hemos tenido muchas veces en el blog. Hay tres tipos de jugadores: los que sólo juegan a Warhammer o Warhammer 40.000 (y de ahí no los saques), los que han sido desencantados de Games Workshop y ahora se aferran a un juego secundario, defendiéndolo a capa y espada (y muchas veces criticando siempre la empresa de Nottingham y sin querer salir de Su Juego Elegido), y por último los que «le damos a todo» y un día probamos Bolt Action en una tienda, al siguiente echamos una de Warhammer y el tercero estamos jugando una de Sphere Wars. O sea: los fanboys de Workshop, los fanboys de otros juegos (ex-GW), y los que nos gustan los juegos de miniaturas sin importar la marca.
Creo no equivocarme al decir que prácticamente todos hemos empezado con algún juego de Games Workshop. Todos nos hemos iniciado con Warhammer o Warhammer 40.000 (los viejunos lo hicimos con HeroQuest y Battle Masters… y los más viejunos con ediciones anteriores. Con el tiempo, muchos dejan el hobby, otros siguen aferrados a sus marines, y muchos nos atrevemos a salir y a probar juegos nuevos. No es ningún misterio que aquí en Cargad en general todos pertenecemos al tercer grupo. Con «todos» digo colaboradores pero me juego un sugus de piña a que la mayoría de parroquianos también os habéis atrevido a ver qué hay tras el nido.
El panorama no tiene visos de cambiar a corto plazo. Algunos de los secundarios van ganando adeptos, y cada vez hay más gente que entra directamente en otros juegos sin pasar por la casilla de salida (Warhammer/40k), aunque aún es un porcentaje muy bajo. El futuro de los wargames, de momento, sigue en manos de Games Workshop, aunque las opciones una vez estás dentro cada vez son más y mejores.