
Saludos, Señores de la Guerra.
Muchos sabréis que yo entré en el hobby gracias a un colega que tenía el HeroQuest. El juego me gustó, y para navidades del ’92 un familiar (que nunca me había hecho ningún regalo, y nunca me volvió a regalar nada) me dio dinero para que me comprase algo. Ese «algo» fue el Battle Masters. Poco después cayeron las cajas de ampliación del juego, pinturas (Tamiya), pinceles… y ahí empecé a demostrar que pintar no es lo mío (aunque me guste).
Años más tarde entré en Warhammer. Y ahí, alternando mis «épocas de bonanza» con mis «épocas de vacas flacas», descubrí el mercado de segunda mano (no existía ebay sino otra web de compraventa que ya no recuerdo ni el nombre). Compré ejércitos enteros (cuando tenía dinero), vendí juegos y ejércitos (cuando no lo tenía)… y, siendo sincero, me arrepiento de todas las ventas que hice. Quizá será por mi afán coleccionista pero recuerdo aquél enorme ejército del Caos (con centauros, discos de Tzeentch y un par de Devoradores de Almas, amén de muchos guerreros y caballeros) que malvendí por 100€. Recuerdo el Epic que vendí por 50€. Y me arrepiento de haberlo hecho…
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