Esta tarde he ido a visitar a mis ancestros a Barcelona, de pura y fortuita casualidad, gracias a la buena vista de mi mujer (un servidor es un poco miope), he tenido la grata sorpresa de descubrir una nueva tienda de miniaturas, que me ha gustado mucho.
Me estoy refiriendo a Infernal Forge, que ha abierto hace escasamente tres meses.
Lo sé. El Heldenhammer y tres peanas de Goblins es muy poco.
Saludos, Señores de la Guerra.
Junio ha sido un mes «malo» para la escalada. Muy, muy malo. Vamos, el peor de lo que llevamos de año 😛 ·Entre el Desafío, compromisos familiares varios y demás, prácticamente sólo he podido pintar dos mañanas de Sábado y dos de Domingo. ¿Consecuencia? Tan sólo 4 miniaturas pintadas (aunque tengo varias a medias). Los tres Goblins de Battle of Five Armies que tocaban, y el Heldenhammer, el barco imperial de Dreadfleet. Ninguna novedad en cuanto a técnicas (goblins dark side, barco con más cariño).
Namarie ya ha dado su opinión sobre este evento, y también Korvalus, así que ahora me toca a mi. Como Namarie ya ha explicado lo que había y no había, no me repetiré y daré mis impresiones.
Primero de todo, un pequeño comentario. Supongo que os habréis fijado que mi foto de cabecera es la misma que la de Namarie. Pues bien… eso es porque «se me olvidó hacer una foto del local«.
Casi 30GB de fotos y videos y no se me ha ocurrido hacer una al local… tiene narices la cosa…
Bueno, vamos a ello. Para impacientes, he puesto una versión simplificada (así no tenéis que sufrirme mucho rato :P).
Desafío Wargames 2014 ya ha pasado. Honestamente, no sabía de verdad dónde me estaba metiendo hasta que me desperté el sábado. Si, lo llevaba con ilusión y con ganas de conocer a Namarie y Undomain (y a McAllus, pero por desgracia no pudo ser) pero fue bastante más y mucho mejor de lo que podía esperar o imaginar.
Undomain, Korvalus y yo ya hemos vuelto a nuestros hogares tras un agotador fin de semana en el evento del hobby más importante en nuestro país en la actualidad: el Desafío Wargames. Supongo que mis dos compañeros harán un post de opinión parecido (o no) a éste, yo voy a relataros mi experiencia personal.
Este mes en Infinity ha sido flojito en cuanto a miniaturas, pero muy intenso por la aparición de dos novedades referentes a la comunidad y el juego: el programa Warcors y La caja de Inicio Operación Icestorm.
Supongo que casi todos sabréis lo que es el síndrome de Diógenes. Es una enfermedad mental que hace que la persona afectada tenga una necesidad de acumular cosas que no va a utilizar nunca. Casi todos en pequeña medida tenemos un cierto grado de diógenes (por ejemplo mi madre tiene un montón de películas en dvd… por si algún día le apetece verlas). Los casos más graves son de personas que incluso acumulan basura en casa.
En nuestro hobby, la línea entre coleccionismo y el síndrome de Diógenes es muy fina. Tan, tan fina que ni existe. Las empresas odian la palabra «acumular», hablan siempre de «coleccionar» (¡colecciona miniaturas! ¡libro de coleccionista!). Pero son cosas que quizá nunca uses, ni pintes, por lo que podría llamarse Diógenes. Por no hablar de un caso claro de Diógenes que todo el mundo tenemos en casa, eso que se llama Caja de Restos. Ahí van a parar todos los restos de las matrices de miniaturas de plástico, para hacer conversiones (aunque casi nunca las hagamos) o decorar peanas. Y en cientos de hogares, las cajas de restos van creciendo y creciendo conformando un síndrome de Diógenes miniaturil a gran escala. Recuerdo haber tenido una caja incluso con elementos para hacer escenografía. Caja enorme que acabó en la basura, no sólo por tener suficiente escenografía ya sino porque algunas cosas empezaban a tener vida propia (el musgo es muy peligroso).
Hay otro Síndrome de Diógenes muy habitual, y es lo que algunos llaman Síndrome de Diógenes Digital. No, no me refiero a tener más de 100 juegos en Steam gracias a las rebajas de verano y los Humble Bundles. Me refiero a imágenes, textos y PDFs. Dado que hay tantísima cosa gratis en Internet, muchos nos hemos ido bajando material y material y material (gracias a webs que no paran de darnos acceso a estas cosas). Que si todos los suplementos para la primera edición del juego de rol de Warhammer, que si fotos de todas las miniaturas de Infinity, que si estandartes para marines espaciales aunque nunca se acaben imprimiendo, que si todas las ilustraciones de La Herejía de Horus, que si docenas de mapas urbanos para nuestras partidas de Cthulhu…
Sí, queridos parroquianos, nuestros discos duros rebosan de megabytes de cosas muy interesantes relacionadas con nuestro hobby habitual, pero que jamás llegaremos a usar. Esto no deja de ser una enfermedad. Tenemos que ser conscientes de que estamos enfermos. Y necesitamos una cura. Y la necesitamos pronto.
Yo, mientras la espero, voy a bajarme unos PDF que acabo de ver sobre El Rastro de Cthulhu, que seguro que los necesitaré algún día…