Saludos, Señores de la Guerra.
Los más veteranos (o afortunados) recordaréis que en Tercera Edición de Warhammer había algo que tenían muchas razas. Un elemento de juego con varias reglas especiales, que proporcionaba un toque de fantasía bastante curioso a los campos de batalla. Se trataba de elementos cercanos a escenografía con reglas especiales, pero que se movía y actuaba. Un elemento icónico, portado por varios guerreros. Hablo, como no, de los Altares.







