
Saludos, Señores de la Guerra.
Los parroquianos más jovencuelos no os acordaréis (y los que nos visitéis fuera de España tampoco). Pero en España durante muchos años los precios de los juegos «buenos» eran prohibitivamente caros. Un Monopoly podría costar casi, casi, casi como un ejército de Games Workshop. Por lo que hubo algunas empresas jugueteras que hacían juegos parecidos (los primos pobres). Una de las más famosas fue (y sigue siendo) la valenciana Falomir Juegos. Así, en vez del Monopoly estaba el Superpoly, su Hundir los Barcos recordaba ligeramente el Hundir la Flota, tenían el Trivio (en vez del Trivial) y en lugar del Conecta 4 tenían el Coloca 4. Sí, yo también tuve un Superpoly.
Y, por supuesto, cuando triunfó el HeroQuest, Falomir sacó… HeroCults, juego del que hoy me he enterado de su existencia.
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