Perdón por el parón estos días, he estado de vacaciones con desconexión (casi) absoluta (aunque he visto la preciosa bretoniana). Hoy vuelvo a la rutina, poco a poco, y he pensado que sería una buena idea abrir el primer número de Stormbringer, el coleccionable de Salvat (Hachette) sobre el juego Age of Sigmar de Games Workshop, que ha salido justo esta semana a la venta en quioscos.
Aunque estoy suscrito, he comprado en mi quiosquero de confianza otro número uno porque soy un ansias y por dos leuros está genial quiero que estéis informados y quería que tuvieseis un número 1 abierto «de quiosco», con su cartón y demás. Así que… ¡allá vamoz! Vamos a abrir el número 1 de Stormbringer.
¡Último número del envío de Julio! (El de Agosto aún no me ha llegado…). Estamos ante el septuagésimo sexto número del coleccionable Imperium de Salvat (si quieres ver números anteriores, deberían estar todos en este enlace).
«¡Anda, un post!» Sí, estos días he estado algo desconectado del hobby (ir a la playa, estar con la familia, montar puzzles) aunque también he jugado algo a videojuegos, he maquetado algo de ratas, y he pintado miniaturas para la partida que tengo mañana. Así que he estado algo menos activo en el blog (y veo que el resto de colaboradores también están de vacaciones 😛 ).
En fin, aunque seguiré algo menos activo estos días por estar en otros menesteres, hoy es Viernes, ¡toca abrir otro número de Imperium!
No hace falta que ponga otra vez enlaces a todos los números supongo. En este enlace están todos los posts de la colección. Ea.
La entrada de hoy (lo siento, ¿empacho de posts de coleccionables?) va medio en coña, medio en serio. Ya sabéis que cuando te apuntas a una colección, «lo puedes dejar cuando quieras». Y claro, esto hace que muchos empiecen a hacer cálculos.
No hablamos de los padres del Pequeño Tomás™ (o Pequeña Tomasa™), que han visto el anuncio en la tele y el niño (o niña) con los ojos llorosos de ver estas figuras tan chulas ha dicho «Lo quieroooo», y los padres pues piensan «hombre nos suscribimos y así podemos jugar juntos». Algo que recomiendo MUCHO. Con mi retoño (y con Imperium) hemos estado pintando, aprendiendo, y sobre todo jugando, y ahora mismo le encanta el hobby (aunque le gusta más jugar al excelente videojuego Warhammer 40.000 Battlesector). Pero dejemos este tipo de cliente del coleccionable.
Hay otro tipo de cliente que «quiere algunos números». Claro, cuando ves que una miniatura o caja de 30-40€ está por sólo 11€, pues te aparece el símbolo del dólar en los ojos y exclamas «hostias, ese es pa mí». Lo primero que piensas es «pues hablo con mi quiosquero y que lo pida a Salvat«. Por experiencia propia, eso funciona en los números «más bajos» o en los números digamos «menos interesantes». De hecho hay aún números a la venta en la web de Salvat (kataphrons, motos necroneas, la canonesa, el líder supremo necrón… y por supuesto todos los números de pintura y casi todos los de escenografía). Si estás en este grupo, lo que hacen la mayoría es ir a una tienda que «pida números» (Goblin Trader es la que se me ocurre) y darte prisa o ponerte en cola de espera. Conocer a los tenderos suele ayudar.
Muchos de los que nos suscribimos es por vicio porque cada mes tenemos una caja con miniaturas y demás, es como una «suscripción» con la ventaja de saber qué viene. Algo así como un crowdunfind pero a plazos. De ahí están por una parte los que juegan (o quieren jugar) a Age of Sigmar, y algunos que sobre todo lo queremos para usar en mundos pretéritos (o sea el Warhammer de toda la vida o Viejo Mundo cuando salga). Este es el grupo que creo es más sensible a suscribirse «con intención» de borrarse de la suscripción más adelante.
Yo, por ejemplo, me suscribí a la primera colección de AoS (Mortal Realms, la que venían fantasmas y forjados), y de esa colección me borré en la decimocuarta entrega (número 48). porque no me interesaba especialmente lo que venía después (o no muchas cosas). Imperium estoy aguantando hasta el final, en gran parte es por haber incluido algo más que los dos ejércitos principales (y ese es motivo para haberme suscrito a Stormbringer). Pero ya he leído más de uno que está pensando en «voy a estar unos números y luego ya…». Para todos vosotros (o no) va este artículo.
Este número tiene una de las miniaturas más atractivas (para mí) de la colección, la Servotorreta Firestrike (PVP 30€) que sale bastante a cuenta (descuento de más del 60%). Como miniatura, tras montarla, puedo decir que… sí pero no. O sea, es una miniatura chula, pero no tiene muchos detalles y como mini está bien pero no mata. Pero es algo bueno para los ejércitos primaris, así que como gadget diré que es un muy buen número.
Sí, dos semanas sin abrir un número de Imperium. Los chicos de Salvat, al ser verano, se han retrasado un pelín. Pasas que cosan, que dice mi amiga Julia.
En este número, tenemos un Destructor Pesado Lokhust (PVP 30€). Se trata de una miniatura bastante chula y única (no repetida en la colección), y que viendo el PVP hay un ahorro de más del 60%, por lo que a nivel de gadget es un muy buen número. Vamos a ver si el fascículo está a la altura…
Cuál ha sido mi sorpresa al ver en Fauxhammer que, aparte que coincide en los números, se ha desvelado algún número de pintura (el 22), y comprobar que ¡hay una pintura Contrast!
En el número 22 nos vendrá un Averland Sunset (base), pero ha aparecido aquí el Gryph-Charger Grey, una pintura Contrast que deja un gris azulado clarito muy interesante (es más claro que la Space Wolves Grey por ejemplo).
Dejando aparte que esté enamorado de las Contrast desde que las probé y que forman parte de mi día a día, esto aumenta el valor de la colección. Los botes Layer y Base cuestan 3.60€ (actualmente) mientras que los Contrast suben a 6.30€. Esto hace que un número «de dos pinturas» pase a tener (si hay una de cada) un valor de 9.90€ en vez de 7.20€, por lo que el valor de la colección sube algo. Pero, lo más importante, creo que es una EXCELENTE idea incluir Contrast en una colección orientada a novatos. Las Contrast son unas pinturas que para gente que entra en el hobby resultan espectaculares, porque crea las sombras con una pasada. Esto puede hacer que la gente vea con menos miedo la parte del hobby de pintar («Mira, papá, qué chulos han quedado los grifuchos») lo que es, sin duda, bueno para el hobby (y para nosotros).
A mí personalmente me encanta la idea. ¿Y a vosotros?