Saludos, Señores de la Guerra.
Voy a escribir un post de estos de opinión (hace tiempo que no escribía ninguno…) sobre un tema que me planea por la cabeza. Será quizá que me he reenganchado a Magic (pero nunca a nivel competición sino «entre colegas»), cosa que ocurre cada cierto tiempo (y no soy el único, Yibrael de la Biblioteca del Gran Nigromante o nuestro amistoso vecino Endakil también recaen en los cartoncitos «casual»… en mi caso me enganché en el ’95, volví a ello en el 2000, y el año pasado volví a pillarme barajas), pero no dejo de ver cómo gente de círculos warhammeros se está apuntando al carro del «magic casual».
Para los profanos (¿hay alguno?), Magic es un juego de cartas coleccionables, donde salen más de 500 cartas nuevas cada año (y llevan 20 años) y cada cual elige sus cartas y se crea un mazo. Esto hace que el mundo competitivo de Magic tenga muchísima vida (conozco a varias personas que ganan o ganaban dinero en campeonatos). A nivel «oficial» (campeonatos, torneos en tiendas) sólo vale «la última edición» y las últimas expansiones, por lo que la gente está loca comprándose cartas de 5, 10, 20 euros (Nota para los puristas: sé que es el formato Vintage, y los booster draft… es una introducción, ¿vale?). Traducido: para los que no somos «pros», esto de gastarnos 300 euros en cartoncitos que en un año se tendrán que tirar, va a ser que no mola.






