Sigo con esta serie de artículos (más para «afianzar» mis lecturas y experiencias que para convencer a nadie) sobre The Old World. Ya hemos visto el reglamento y los libros, y luego cómo se creaba un ejército. Pensé en seguir un guión e ir de forma más o menos ordenada según el reglamento, pero creo importante hablar de uno de los temas que más ha cambiado respecto a anteriores iteraciones de Warhammer, que es la fase de magia.
¡Buenísimos días, mis queridos heraldos del Caos y guerreras de Khaine!
Cada vez estamos mas cerca del lanzamiento de la nueva edición de Age of Sigmar y con ello, nos dan desvelando poco a poco nuevos detalles. Ya hemos visto varios de ellos aquí, pero las novedades no paran de llegar. Nuevas reglas, nuevas miniaturas , nuevas mecánicas que veremos y varios cambios a la hora de jugar. Algunos cambios son muy buenos y otros, tal vez no tanto.
Nuevo Viernes, aquí tenéis otro número de Stormbringer. Recordad que en este enlace tenéis toda la información de la colección (incluyendo lo que voy abriendo), y que os recomiendo la web del parroquiano Mazcunan donde está todo el contenido por secciones del fascículo (además de enlaces a montajes alternativos).
En este número tenemos diez Hobgrotz Navajeroz, exactamente igual que en el número 6. Todavía es factible comprar la caja Heraldo, así que igual que en el número 6, podemos valorar este gadget en 20€, con lo que tenemos un descuento del 45%. Pese a ser un buen gadget, es uno repetido, lo que para mí le resta valor a este número. Pero no adelantemos.
Tras ver el reglamento y los libros, seguimos con esta serie de mis opiniones sobre Warhammer The Old World mientras analizo (tanto para mí mismo como para vosotros) cómo es este juego. Ya sabéis que es un claro ejemplo de de iure / de facto (es un juego nuevo de iure, es novena edición de Warhammer Fantasy de facto), y voy a presuponer que la mayoría de lectores de este post ya conocen alguna iteración de Warhammer. Es por ello que, además de ir explicando cómo se forman los ejércitos, veremos las principales diferencias con anteriores ediciones.
No, no se me había pasado. Bueno, un poco. Un poco bastante. Pero aquí tenemos un nuevo número del coleccionable Stormbringer. Recordad que en este enlace tenéis toda la información de la colección (incluyendo lo que voy abriendo), y que os recomiendo la web del parroquiano Mazcunan donde está todo el contenido por secciones del fascículo (además de enlaces a montajes alternativos).
Este número viene acompañado de dos pinturas base: Barak-nar Burgundy (un morado, borgoña diría) y el imprescindible Runelord Brass (metálico marrón). El primero vale 3.60€ y el segundo 4.80€, por lo que el valor de los gadgets es de 8.40€, pagamos dos euros y medio de más. Algo habitual en los números de pintura. Personalmente, además, el Burgundy nunca lo he usado (el Runelord sí, mucho) por lo que es un número, a nivel de gadgets, muy prescindible.
Empiezo hoy una serie de artículos de aparición irregular acerca de Warhammer The Old World (o Viejo Mundo para los amigos) para quien haya oído hablar pero no sepa nada de nada. Probablemente hay mil vídeos y blogs que han tratado el tema, pero voy a hacerlo igualmente y de paso dar mi punto de vista.
Como ya he comentado alguna vez, Warhammer The Old World es un juego nuevo, pero toda la comunidad la ha aceptado como la siguiente edición de Warhammer (Fantasy), con sus pros y sus contras. La gran, inmensa mayoría de jugadores de Viejo Mundo son jugadores veteranos que vuelven a jugar sus miniaturas con un reglamento oficial de Games Workshop (aunque muchos seguíamos jugando). Pero puede que haya alguien nuevo que se pregunte: ¿qué necesito para jugar?
Pues lo primero es obviamente miniaturas. Tus viejas miniaturas de Warhammer son perfectamente usables (aunque es recomendable usar adaptadores a los nuevos tamaños de peana). Si las cambiaste a peana redonda por lo de AoS, toca volver a cambiar de peana, no se permiten redondas excepto para los fanáticos.