La ambición de Nagash no conoce límites. Lejos de querer dominar solo Shyish, planeaba extender su necrotopía por todos los Reinos Mortales, una existencia en la que ningún ser movería un solo dedo sin el consentimiento de su amo. Para llevar a cabo el golpe maestro que estaba preparando, al Gran Nigromante no le bastaba con las huestes esqueléticas de Arkhan ni con los seguidores vampíricos de Manfred y Neferata, pues estos no constituían un ejército en sí mismos. Además, aunque las fuerzas espectrales de Lady Olynder habían llevado el terror a los Ocho Reinos, carecían de la disciplina marcial necesaria para lo que Nagash se proponía. Sin embargo, el Gran Nigromante era un ser cauteloso y paciente, y ya en la Era de los Mitos había empezado a planificar su ascenso a la gloria.








