Abril ha sido un mes algo peculiar. Antes de explicarlo, vamos a por los números: este mes han entrado la friolera de 27 miniaturas. Por una parte me han venido en los Imperium 10 Necrones y 3 Enjambres (números 9 y 10). Por otra, mi amable quiosquero me ha conseguido los números 5 y 6, que eran dos números cuyas minis se quedó mi mini-yo, así que he podido hacerme con un Capitán Primaris (al que le he sustituido la cabeza porque no me gusta nada la que viene, por muy edición limitada que sea) y los tres Agresores (que me encantan desde que me enganché al Warhammer 40.000 Battlesector). Además me compré una caja de Gors (de AoS) para tener algo más de cabritas. Como podéis ver pinté nada menos que 43 miniaturas (mi segundo mejor Abril de «la historia»), por lo que mi balance ha sido positivo este mes, tengo 16 miniaturas menos por pintar que hace un mes.
Como (casi) cada Viernes, vamos con un nuevo número del coleccionable Imperium. Para ver los anteriores números, sigue estos enlaces: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 y 10. Si quieres ver el desglose del contenido de la colección hasta el número 42, haz clic aquí.
¿Qué tal compañeros de Cargad? Después de que GW anunciara el regreso de Ciudad Maldita, y tras una pequeña espera, pude agenciarme al fin con una de esas apreciadas cajas. Había mucho que me atraía, no solo unas minis acojonantes, sino la promesa de un juego de mazamorreo cooperativo, para 4 jugadores, con un libro de campaña, con la que llenar algunos findes con los amigos.
En fin, tres días después de ir a recoger la caja, montar las minis deprisa y corriendo, me leí el reglamento por encima y convoqué al círculo de “héroes de ir por casa” para probar el juego. Y aquí estoy, escribiendo un artículo sobre mis primeras impresiones.
Kevin Adams fue un escultor que trabajó para Games Workshop. Británico, abandonó la escuela para ser arista, y en Cambridge fue donde descubrió su verdadera vocación: esculpir miniaturas. Pasó a formar parte del equipo Citadel a mediados de los ’80, y fue quien definió la estética de los pielesverdes de Warhammer por aquella época, los famosos «orcos sonrientes». De hecho esculpió literalmente cientos de orcos y goblins (y orkos y gretchins), tanto es así que se le conoce como «Goblinmaster». No sólo trabajó para Games Workshop, también hizo miniaturas para Harlequin, Ral Partha, Heartbreaker y Foundry entre otras. Kevin no se ha parado; podéis encontrar vairas miniaturas suyas tanto en Knightmare Miniatures como en su propia web GoblinMaster (ojo a los garrapatos-coronavirus). Si os gusta la estética oldhammer y los pielesverdes, mirad ambas tiendas, tienen miniaturas que destilan carisma por todos sus poros, un montón de maravillosos goblins, garrapatos y demás.
Hecha esta introducción, vamos a centrarnos en Warhammer. Hoy veremos los goblins que Kevin esculpió y que estuvieron a la venta durante 3ª edición (más de 150). En 1985 salieron varios goblins bajo la serie C12 (recordad, C por Citadel) esculpidos por Kevin Adams. La C12 fue ampliada en 1987, pero poco después se englobaron varias de las miniaturas de la C12 (no todas) en las series 070x. Algunas de las miniaturas de estas series pasaron luego a las «noventeras» 74xxsx. Vamos a ver estas series 070x. Os podéis deleitar con los nombres, es la época en que toda mini tenía su nombre (algunos bastante divertidos).
Hoy voy a hacer un post algo distinto, mostrando cómo suelo hacer mis «listas de ejército». Se trata de una lista de Reino del Caos: Mortales de Manuscritos de Nuth, y puede ayudaros a algunos a saber cómo se «piensan» las listas. En contra de lo que piensan algunos, Warhammer no es un «pongo lo mejor y a ver qué hace». O, al menos, no con MdN.
Antes de nada, hay tres aclaraciones que necesito hacer. La primera es que se trata de una partida de campaña. Eso quiere decir que hay unas reglas específicas de campaña que afectan a los escenarios y a habilidades especiales que van ganando los personajes. Al ser una partida de campaña, hay que tener en cuenta que conozco mi adversario; esto es importantísimo, ya que no es lo mismo hacerte un ejército «de torneo» (preparado para distintos escenarios y distintos rivales) que un ejército «de campaña» (pensado para un escenario concreto y contra un rival).
La segunda aclaración es que soy un jugador, digamos, «rolero», no competitivo. Esto implica que necesito establecer un trasfondo para mi ejército, y pensar especialmente en el desarrollo de la campaña. ¿Y qué quiere decir? Pues que no voy a «optimizarme» el ejército contra mi oponente, ya que estoy atado por el trasfondo. Ejemplo: mi general es un Señor del Caos, pues debe seguir siendo un Señor del Caos. Aún no ha sido bendecido por ningún dios, así que no puedo meter marcas (no puedo empezar a meter cosas de Khorne para tener dados de dispersión y ahorrarme los magos portapergaminos, por ejemplo). De hecho, los personajes llevan normalmente los mismos objetos mágicos en todas las partidas. ¿Eso es lo óptimo? Sin duda, no, pero es una partida de campaña y para mí es más importante ver que son los mismos personajes que no buscar una mejor combinación.
Tercera, como habréis deducido del espíritu de los MdN, soy una persona que prima «realismo» por «optimización». Si tengo bárbaros con mayal, son bárbaros con mayal. Si mis elegidos llevan Alabarda, llevan Alabarda aunque lo óptimo sea arma de mano y escudo. Lo que ves es lo que es. Considero en contra del espíritu del juego el «estos lanceros imperiales son en realidad zombis», a no ser que estén conversionados como tales o alguien quiera probar algo nuevo. Sé que hay quien juega incluso con sólo piernas, pero para mí que las miniaturas representen lo que son y lo que llevan es vital. De ahí que muchas veces ponga las miniaturas que tengo, y no lo que iría mejor contra ese rival.
Y, con todas estas «restricciones» autoimpuestas, intento imaginarme qué tropas elegiría mi General y qué plan de batalla urdiría para alzarse con la victoria…
Por último, y no menos importante; este mes he pintado Bestigors, Centigors y una Cocatriz, y quería estrenarlos…